comida vegetariana

Comida Vegetariana, pruebala y experimenta el cambio…

Cambia tu dieta diaria, incluye comida vegetariana, y comprobaras por tus propios medios, el cambio que tendrás en tu salud, en tu energía y en tu belleza. Garantizado…

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Hora de comer y tomar…

Con todo, he tenido muchos altibajos. A finales de los años 90, cuando el cuerpo entró a la universidad, se volvió adicto a las gaseosas. Y yo también, ¿entiende? Se bebía una en casi todas las comidas. Fue un placer al principio, pues cada día yo le robaba algunas gotas de grasa al hígado para almacenarlas.

Al cuerpo también le gustaba la cafeína, y el vigor que le daba después de almorzar. Luego, cuando consiguió un empleo, empezó a necesitar otra lata de gaseosa para sacudirse la modorra de la media tarde. Ese fue el comienzo de mis años de gloria.Que conste que queria una dieta de comida vegetariana.

¡Escuche! El cuerpo está abriendo una lata justo ahora, mientras calienta su lasaña baja en grasas en el microondas. Está intentando moderarse pero aun no se siente preparado para la comida vegetariana, solo quiere bajar unos cuantos kilos. Si usted está tratando de adelgazar, es lógico que reduzca la ingestión de grasas. Es puro sentido común, ¿o no? Pero, ¿alguna vez ha comido lasaña sin manteca ni aceite? Uuuu,  Sabe a cartón.

Además, contiene mucha sal, y algo de azúcar extra. Aún me resulta fácil robar un poco de grasa sobrante.

¡El pobre cuerpo ni se lo imagina! Cuando iba a la universidad utilizaba con mucha frecuencia , jugaba fútbol, esquiaba o montaba en bicicleta cada dos días, y su índice de masa corporal estaba bajo control. Le gustaba mucho la comida vegetariana y alimenetos bajos en azúcar, y su cerebro prestaba atención a mis señales de leptina y le quitaba el hambre.

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Que pasaba en el fin de semana , ¿habia mas tiempo para preparar la comida vegetariana?

A veces, en un fin de semana, se empachaba con cerveza y alitas de pollo, y yo me inflaba un poco. Al otro día, desayunaba con comida vegetariana, un pan y una manzana, y salía a pasear en bicicleta. Sus músculos quemaban toda la glucosa, y yo tenía que convertir parte de mi preciosa grasa en ácidos grasos y glicerol.

Entregaba este al hígado, que lo transformaba en glucosa para quemar, y los ácidos grasos iban directamente a las mitocondrias de los músculos para producir energía. Me desinflaba un poco y me atrincheraba en espera del siguiente atracón.

El cuerpo ahora se termina la lasaña y no de comida vegetariana,en seis bocados, regresa a su computadora y se pasa la tarde haciendo clics. Levantarse de su silla para ir al auto es el mayor esfuerzo que impone a su corazón en todo el día. Eso no es una amenaza para mí; aún hay mucho glucógeno en sus células musculares, listo para darle la energía que necesita para moverse.

Yo me quedo quieta y me río, segura de que jamás me pedirá que le dé mi reserva de grasa para obtener energía.

Fin del día…

Me relajo durante el viaje de vuelta a casa, donde me espera la cena. ¿Qué habrá esta noche? ¿Pollo frito? ¿Costillas? ¿Hamburguesas? Cuando el cuerpo por fin se sienta a la mesa, se queda atónito: no hay más que un plato de ensalada de espinaca, tomate y pimiento con trocitos de pechuga de pollo. ¿Qué diablos es esto? ¡No hay aceite, vinagre, ni aderezo cremoso!, disque comida vegetariana.  La ensalada contiene fibra, que hará lenta la digestión. “Estamos a dieta”, anuncia su esposa. “No habrá más chatarra para cenar”.

Esto es muy malo para mí. Pero, fiel a su estilo, el cuerpo no se resiste y destapa una cerveza. ¡Qué alivio! Sin dudas voy a poder extraer una buena cantidad de grasa de esa lata. Después de la cena, el cuerpo saca al perro a dar un paseo, antes de tumbarse en el sofá a ver la tele, con el estómago gruñiendo.

Al final no resiste y va a la cocina por un bocadillo dulce bajo en grasas: un ligero tentempié de fructosa para mí. Se desliza en la cama cerca de la medianoche, esperando dormir sus seis horas y media de rigor. A mí me funciona: la mayoría de las personas obesas duermen menos que las delgadas.

Y ya me estoy estremeciendo de placer al pensar en otra agua vitaminada, otro almuerzo supuestamente bajo en grasas, otra cerveza después de la cena. ¡Que sigan los tiempos de vacas gordas!, la comida vegetariana me enferma

¿Te identificas con esta historia?, ¿te ha ocurrido algo así alguna vez?.  Ves como acabas con tu salud poco a poco tu misma(o)?, si análisas un poco ¿te parece lógico, lo que haces?, ¿una dieta asi, te permite ser una persona exitosa?.  La respuesta es No pues si no tienes salud no tendrás éxito.  Asi que…

Que esperas, empieza ya con una dieta que incluya comida vegetariana y veras el cambio tan esepcional en todo, salud, energía, vitalidad, agilidad mental, etc. No lo dudes más y hazlo ya…

Por hoy me despido te ti,

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